Y así comenzó todo:
Érase una vez UN PIE que andaba hasta una canasta del patio y encestaba. Se ponía delante de ella y se cayó, y se hizo sangre. Se lo tenía que curar su madre, que era un poquito anciana. Ella le limpió la sangre con un papel y le puso una venda. Cuando se curó, se fue a la calle a un centro comercial y se compró un calcetín y una zapatilla apestosa. Y claro, olía fatal.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado y espero que os haya gustado.Autores: LAS JIRAFAS
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